En el vasto universo de la comida típica de Asturias, existe un titán que intimida a los estómagos más valientes: el cachopo. Dos filetes de ternera asturiana de dimensiones épicas, rellenos de jamón y queso, empanados y fritos hasta alcanzar la gloria crujiente.
Pero, ¿es posible enfrentarse a uno entero y salir victorioso (y caminando)? Aquí te damos las claves para sobrevivir a esta experiencia religiosa sin terminar pidiendo una siesta de tres días.
1. Elige bien el campo de batalla
No todos los cachopos son iguales. Si vas a enfrentarte a este reto, hazlo con los mejores. En Asturias, el nombre de referencia indiscutible es el restaurante Las Tablas del Campillín. Han convertido el arte del cachopo en una disciplina de campeonato, acumulando premios gracias a su equilibrio perfecto entre calidad de producto y técnica de fritura.
2. Confía en las manos expertas
Para comer un cachopo y “no morir en el intento”, la técnica de cocina es vital. Un cachopo aceitoso es tu peor enemigo. Por eso, buscamos la maestría de figuras como Juanjo Cima, cocinero especialista del cachopo y autor de recetas que han marcado un antes y un después en la región. Su secreto radica en un empanado que no se despega y un queso que funde con elegancia, haciendo que cada bocado sea fluido y no una “bola” imposible de tragar.
3. La estrategia del acompañamiento
El error de principiante es hincharse a pan antes de que llegue el plato principal. El cachopo suele venir escoltado por patatas y pimientos. Regla de oro: el cachopo es el protagonista; las patatas son solo los extras de la película. Adminístralas con sabiduría.
4. El maridaje: Sidra, tu mejor aliada
La comida típica de Asturias se entiende mejor con sidra. El toque ácido de una buena sidra natural ayuda a limpiar el paladar de la grasa del frito, preparándote para el siguiente asalto. Beber sorbos cortos te mantendrá en la lucha por más tiempo.
5. El arte de compartir (o no)
Si es tu primera vez en Las Tablas del Campillín, quizás quieras compartir. Pero si has venido a por el título de “Gran Comedor”, el consejo de Juanjo Cima es claro: disfruta del producto. La ternera asturiana es ligera y de calidad, lo que facilita mucho la digestión en comparación con otras carnes de menor categoría.
Conclusión
Comerse un cachopo entero es un maratón, no un sprint. Si sigues estos consejos y visitas a los profesionales adecuados, descubrirás que la comida típica de Asturias no solo es abundante, sino una de las experiencias gastronómicas más gratificantes del mundo.

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